Francis Castell. Me hubiera gustado que nuestro Obispo Diocesano conociera, in situ, el final de nuestra Semana Santa. Pero no el que se produce, cofradieramente hablando, cada Domingo de Resurrección en los aledaños catedralicios, que también necesitaría de la observación del Ordinario del lugar, sino de lo que se vive cada Viernes Santo con la Hermandad del Santo Entierro.
A las 04'07 horas del Sábado Santo se recogió esta cofradía -recuerden que sale el Viernes Santo a las 18'45 horas- en su sede canónica de la Real Capilla del Calvario. Un auténtico 'calvario', nunca mejor dicho, para estos cofrades que siguen siendo los sufridores del Viernes Santo en Jerez. Lo vivido esta madrugada, y lo podrán corroborar todos los "románticos" que año tras año acompañamos a la Hermandad de la Piedad, ha llegado al límite de lo insospechado. No creo que ver "deambular" al paso de Cristo Yacente en su Santo Entierro y al paso de palio de Nuestra Señora de la Piedad a altas horas de la madrugada sea una estampa evangelizadora. Como tampoco entiendo ese "no rotundo" a recuperar los desfiles procesionales en la tarde del Sábado Santo que desde Palacio se ha transmitido en muchas ocasiones. En Jerez, afortunadamente, tenemos los mimbres necesarios para engrandecer la procesión del Santo Entierro. Todo pasaría por recuperar una jornada que nunca debió perderse y que, en los tiempos que corren y con la cercana incorporación de las nuevas cofradías aprobadas por nuestro Obispo, se hace indispensable.
Pero el Viernes Santo, afortunadamente, también nos dejó estampas que, a buen seguro, permanecerán durante mucho tiempo en la memoria cofradiera de los jerezanos. En San Francisco, pudimos vivir la "histórica" salida procesional de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Expiración que, como de todos es conocido, no pudo hacerlo desde su sede canónica al encontrarse ésta en proceso de restauración. También, la Hermandad de la Exaltacion -cofradía en contante evolución- nos dejó momentos maravillosos a su paso, pasadas las 22'00 horas, por la calle Tornería. Otra estampa mágica que ofreció el Viernes Santo fue la recogida de la Hermandad de Loreto por una calle Bizcocheros en penumbra -solo iluminada por los cirios de los nazarenos y por los candelabros de guardabrisas del paso- y que con el acompañamiento musical del Coro de Capilla San Pedro Nolasco lograron crear un clima de auténtico recogimiento.
Y delicioso, auténticamente delicioso, el paso de la Hermandad de la Soledad por la Porvera. Desde la majestuosidad del paso de misterio a la dulzura del caminar del paso de palio, acompañado del cuidadísimo repertorio que ayer ofreció la portuense Banda de Música del Maestro Dueñas. Y como colofón, a pesar de los pesares y de lo anteriormente expuesto, la Piedad. El último palio de nuestra Semana Santa.
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sábado, 26 de marzo de 2016
La Piedad cerró, pasadas las cuatro de la madrugada, la Semana Santa
sábado, marzo 26, 2016