El Mundo. "Me he sentido muy bien en España". Eso ha asegurado Benedicto XVI al Rey Juan Carlos en la ceremonia de despedida en el aeropuerto de Barajas con la que el Pontífice ha puesto el punto final a su visita a Madrid.
Asimismo el Papa, que en algunos de los discursos que ha pronunciado en su viaje se ha quejado de que en España existe un clima de "persecución larvada" contra los cristianos, ha hecho en su alocución final un nuevo llamamiento a una convivencia tolerante entre creyentes y laicistas y ha pedido al país que no renuncie a su "alma profundamente católica".
"España es una gran nación que, en una convivencia sanamente abierta, plural y respetuosa, sabe y puede progresar sin renunciar a su alma profundamente religiosa y católica", ha asegurado.
Joseph Ratzinger ha defendido que durante la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud se ha podido comprobar cómo "la gracia de Cristo derrumba los muros y franquea las fronteras que el pecado levanta entre los pueblos y las generaciones" y ha añadido que "no hay que desanimarse ante las contrariedades" que en algunos países afrontan los católicos.
Benedicto XVI ha concluido asegurando que deja España "contento y agradecido a todos" y ha asegurado que tiene a los españoles muy presentes en sus oraciones y que, entre otros, reza por aquellos que no encuentran trabajo.
Gracias a los voluntarios
Antes de llegar al aeropuerto de Barajas, el Papa ha dedicado el último de los numerosos actos que ha llevado a cabo durante su vista a Madrid a rendir homenaje a los más de 30.000 voluntarios que han participado en la Jornada Mundial de la Juventud, manteniendo un encuentro con varios de ellos en el que les ha agradecido "muy vivamente" su entrega y el "inestimable servicio" que han prestado.
"Gracias a vuestra colaboración, los jóvenes peregrinos han podido encontrar una amable acogida y una ayuda en todas sus necesidades. Con vuestro servicio habéis dado a la Jornada Mundial el rostro de la amabilidad, la simpatía y la entrega a los demás", les ha dicho, destacando que no era sólo un "deber de justicia" mostrarles su agradecimiento sino también una "necesidad del corazón".
"No sólo habéis estado atentos a los peregrinos sino también al Papa. En todos los actos en los que he participado allí estabais vosotros: unos visiblemente y otros en segundo plano, haciendo posible el orden requerido para que todo fuera bien", ha enfatizando, destacando los sacrificios que han hecho los voluntarios y el cariño que han derrochado.
Pero Benedicto XVI, además de darles las gracias, también le ha animado a anunciar al mundo "la grandeza del Amor de Cristo" a través del sacerdocio, la vida consagrada o el matrimonio. "Quizás alguno esté pensando: el Papa ha venido a darnos las gracias y se va pidiendo. Sí, es así. Ésta es la misión del Papa", ha sentenciado.
lunes, 22 de agosto de 2011
El Papa se despide de España y le pide que 'progrese sin renunciar a su alma católica'
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