M. C. S. Anoche fue clausurada la XX Semana Diocesana de Teología que, organizada por el Obispado de Asidonia-Jerez y bajo el tema génerico "El sacerdote en la parroquia", recaló, en la sesión de ayer jueves, en la experiencia del trabajo pastoral en una feligresía concreta: la de Santa María de Caná, en Madrid. Su párroco, Jesús Higueras Esteban, fue el último de los cuatro ponentes con el título "Sacerdocio y tarea parroquial, la corresponsabilidad de presbíteros y laicos en la vida de la parroquia".
Con catorce años de vida, la parroquia de Higueras, se propuso, como él reconoció, "el reto de una comunidad cristiana en el sentido espiritual de la palabra pero también en el material porque había que construir el templo". Describió su feligresía como "una comunidad viva en la que los distintos carismas, las diferentes realidades eclesiales, tienen una participación muy interesante" y añadió que "la parroquia se ha convertido en un punto de encuentro para vivir la fe y para transmitir la fe a la sociedad".
La parroquia de Santa María de Caná acoge ya, en tan corta existencia, una cantidad de vocaciones suscitadas entre las que encontramos cuatro religiosas contemplativas, tres de vida activa, un religioso contemplativo, siete seminaristas y cinco sacerdotes diocesanos ya ordenados. El caldo de cultivo generado en esta feligresía madrileña regida por el ponente de ayer jueves fue el contenido de su intervención que, a diferencia de las anteriores, tuvo más de testimonio, "de teología vivida" señaló Higueras.
"Compartir con los laicos, destino, tarea, misión... diferenciando lo específico pero compartiendo los puntos de encuentro en los que podemos coincidir en la tarea pastoral" fue, para el conferenciante, clave en el ejercicio de ese camino común de todos en el ámbito parroquial. Las posibilidades de los laicos de "transformar la sociedad desde dentro de la propia sociedad cargando las pilas en la parroquia y llenándose del Espíritu Santo para anunciar el Evangelio" fueron presentadas por Jesús Higueras en su intervención.
Destacó la necesidad de contar con los laicos siempre, "incluso encargándoles tareas o funciones parroquiales, contar con ellos siempre para tener a la parroquia viva". Invitó a "no quedarse en las trincheras, que los sacerdotes tengan ilusiones y que los laicos comprendan que sólo hay dos modos de estar aquí: o montarme y que otros tiren del carro o tirar del carro yo también", como explicó de modo coloquial la cuestión de la corresponsabilidad que es preciso en la parroquia y que subtitulaba esta última conferencia.
viernes, 2 de octubre de 2009
XX Semana de Teología: sesión del jueves
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