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Antonio Rodríguez Liaño.
Madre y Patrona de Jerez, buenas noches y muchas felicidades para ti y para todas las Mercedes.
Buenas noches al gran cortejo que te acompaña, al Jerez devoto de la Merced y a quienes no pueden estar hoy contigo, pero te gozan en el laberinto de su pensamiento.
Siendo yo tan chico que los pantalones cortos me llegaban a los tobillos, de la mano de mi madre Ángeles y mi padre Antonio, fuimos a ver tu procesión.
Antes de preguntarlo, mi madre, con la sabiduría de todas las madres, me dijo al oído que tu cara era como el regaliz. Seguramente pensó que lo del horno de cocer tejas sería demasiado para un chiquillo y que comprendería mejor la noche que vive en tu semblante explicándolo así.
Desde entonces, al pasar por tu calle, yo le pedía entrar en casa de aquella Virgen diferente.
Como tiraba de su mano en la Porvera, al pasar junto al callejón de los Negros, para ver tu azulejo.
Y al mirarte, me imaginaba lo dulce que debía ser tu carita y la golosina de aquel Niño coronado, chiquito como yo… que se entronizaba en tu regazo.
Hoy, después de tantos años, quiero darle las gracias a mi madre, porque supo interpretar a la perfección lo que inspira tu rostro.
Porque Tú, Reina de todas las dulzuras, disuelves las aflicciones.
Y al deshojar los pétalos de tu Rosa Mística, alivias cualquier dolencia del alma y dulcificas las amarguras del corazón.
Este año has recibido algunos regalos especiales que cuidarán de Ti en tu camarín celestial. Será Manolo Prieto el que se encargue de encender tus mejillas. Y Mariano Ramírez le pondrá un broche de luceros a tu rostrillo. Y el Padre Jesús fijará el orden natural de tus labores divinas, con su fórmula magistral… “lo primero es antes”.
Los echamos de menos, es verdad, pero nos consuela saber que forman parte indisoluble de tu esencia gloriosa y maternal.
Y ahora, le pido ayuda a mi querida hermana, la radio y a los internautas marianos que acercan tus deleites a todos los confines... Porque también están en tu regazo otras personas que no podría enumerar. Así que permíteme Madre unos momentos de silencio, para que cada uno de los presentes y de quienes nos siguen en las palomas mensajeras de la comunicación…
… pensemos en los nombres de los seres queridos que se fueron y están para siempre en ti, contigo y a tu lado…
Merced, sé que tu corazón salta de gozo por la inminente Coronación de la Madre del Valle y que tu perfil se conmoverá con los racimos pregoneros de Gallardo, Zarzana y de Mora en Villamarta, como sé que serás el neceser de Manuel Garrido hasta el día de su Pregón de la Semana Santa.
Tú eres Patrona de Instituciones Penitenciarias. Pero fuera de la prisión, hay también otros presidios.
Cada uno de nosotros sabe cuál es su cárcel, por eso, hoy te pido que nos ayudes a librarnos de las cadenas que nos impiden ser mejores…
… Mejores personas, mejores compañeros de trabajo, mejores vecinos, mejores esposos, hijos, padres y hermanos, mejores cofrades, mejores ciudadanos y mejores cristianos.
Querida Madre y Patrona, si de verdad creemos en ti, tenemos un deber contigo. El deber de cambiar la Vida y el derecho a honrar la existencia.
Esta misma noche, mañana, pasado mañana, se nos presentarán encrucijadas en las que tendremos que decidir. Hoy mi oración es una súplica, un ruego a todos y también a mí mismo. Porque siempre habrá al menos dos caminos. Podemos elegir la senda fácil, la menos comprometida, la más cómoda y seguramente la menos cordial.
Pero también podemos dar un volantazo al destino y actuar en conciencia, optando por la senda de la amabilidad, de la comprensión, de la consideración, de la bondad, del espíritu solidario, de pedir siempre las cosas por favor aunque estemos en una posición dominante y, sobre todo, de dar las gracias…
… Gracias siempre, siempre gracias hasta por lo más mínimo, porque lo que resulta insignificante para nosotros, puede suponer un gran esfuerzo para los demás.
Ser amables es una forma preciosa de rezar, de rendir culto al mensaje de tu Hijo que siempre nos habla de Paz y de Amor, bendita locura de Amor, incluso a los enemigos. Y es también una forma de complacer a las madres, sobre todo a ti, Madre y Patrona de la Merced, la dulce Señora que siempre comprende, siempre perdona y siempre ama, por muy ingratos que seamos contigo y con la gente que nos rodea.
Gracias en tu nombre, a quienes nos hacen más agradable la vida. A esos seres de luz que no saben que lo son, a esas personas santamente sencillas, criaturas admirables que alumbran el ánimo de los demás con ventoleras de afecto, respeto, amistad y confianza.
Bendita sea la gente noble, la que poda la cizaña, la que te abraza cuando sonríe, la que se complace con los éxitos de los demás y no conoce la envidia.
Benditos sean, porque ya están en la ciela materna de tu cielo y ojalá conquisten también los paraísos fraternos en la tierra.
Benditos sean los niños y niñas que han nacido entre procesión y procesión y los que habrán de nacer, porque si hay un milagro indiscutible… ese milagro es la Maternidad, el fruto del Amor que brota después de nueve lunas.
Y benditos sean, siempre benditos en tu nombre, los enfermos del cuerpo y del alma, porque son quienes más necesitan de tus mercedes. Como Manolo Liaño y Ana María Barra, que estarán recibiendo tus bálsamos curativos por la radio y aguardarán ávidos de tus dones, lo que cuenten la prensa noble y la noble televisión.
Gracias Padre Felipe Ortuno y queridos mercedarios, gracias Ana María Salas, camarera de nuestra Patrona, con mucho cariño, por invitarme a vivir este momento de emoción y de fervor.
Hoy nos hemos vestido de celebración y estamos contentos y arreglados para desearte buenas noches Madre…
Pero no hasta el año que viene, porque el 5 de octubre te veremos más chiquita y vendimiadora en la Romería de las Viñas y porque la puerta de tu Basílica es la antesala de la Gloria y es el lugar perfecto para trovarte oraciones, participar de la Eucaristía, rebosar tu Novena, renovar el Voto de la Ciudad y estar en comunión con Dios.
Sin embargo, hay un grupo de elegidos a los que no vemos, que han cambiado la corbata y el terno por el chaqué del sudor y el sacrificio.
Por eso, querido Hermano y Amigo Martín, que sea tu corazón de plata de ley el que timbre el punto y final… y que sean los ángeles tenantes de faja y molía quienes le den un beso al infinito para que esta noche nuestra Madre y Patrona de la Merced, nos arrebate repartiendo su gracia, nos arrulle en su nido mercedario…
… y bendiga eternamente a Jerez con una brisa fragante de nardos, ungida con el recuerdo perdurable del Padre Jesús, Príncipe de la Humildad y Estrella Sublime del firmamento de Jerez.
Si me aguarda un aplauso, fruto de vuestra generosidad y no de mis merecimientos, con todo mi corazón, os pido silencio.
Por favor, silencio ahora y que la ovación sea para la Madre y Patrona del Jerez nuestro, que es quien inspira cada frase, cada esperanza y cada sentimiento.
Martín, tuya es la palabra y tuyo el fervorín sonoro del llamador.
jueves, 25 de septiembre de 2008
Fervorín a la Virgen de la Merced
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