
Francis Castell. Las abejas y las avispan han confeccionado sus panales orientadas hacia el levante y las golondrinas ya han volado hacia otras tierras. Estos y otros datos obtenidos de la madre naturaleza, unidos a la intuición y la sabiduría que dan los años, configuran la predicción meteorológica de los cabañuelistas. Con respecto a los movimientos migratorios de las golondrinas, los cabañuelistas avanzan que en esta temporada de otoño, tendremos lluvias tempranas y la Semana Santa será respetada por las inclemencias meteorológicas.
Las cabañuelas, una pseudociencia no exacta que se encuentra profesionalizada, es una forma de pronosticar el tiempo del año siguiente que se remonta a la antigüedad. Estas cábalas, están basadas en el microclima de la zona donde se realiza el pronóstico a medio y largo plazo y se encuentran avaladas por el profundo conocimiento que el cabañuelista, que tradicionalmente ha sido pastor o agricultor, tiene de su entorno.
Hay varias formas de cabañuelas muy variadas, pero el 99 por ciento coincide en el mes de Agosto. Más concretamente en sus doce primeros días. Cada uno de ellos, se corresponden con los doce meses del año siguiente, de modo que la información extraída en cada uno de esos días de agosto, una vez contrastada con las contracabañuelas, sirve para el pronóstico meteorológico de cada mes. Los cabañuelistas se encuentran inmersos en estos momentos en la elaboración de sus contracabañuelas, que se establecen desde el 13 de Agosto hasta el día de hoy, 24 de Agosto, con una observación del tiempo en sentido inverso, esto es, desde las 24 a las 0 horas, aunque la base de la predicción se fija en los 12 primeros días de Agosto.
Así, según unas primeras estimaciones, podemos avanzar que la Semana Santa de 2009 se augura con buen tiempo, aunque en su inicio el cielo dará un pequeño susto, pero nada que pueda preocuparnos.
Para la elaboración de estos pronósticos, los cabañuelistas se basan en los datos que anotan observando la dirección y la humedad del viento, así como la dirección de las nubes, su tipología, y las franjas horarias en que aparecen y lo más curioso: el comportamiento de ciertos animales, como las hormigas o las aves. El cambio de hábitos, de rutas, el vuelo alto o bajo... todo lo que se salga de lo habitual proporciona información válida para pronosticar el tiempo, aunque por muy previsores que sean y por muchos pronósticos, jamás podremos controlar a la naturaleza.
domingo, 24 de agosto de 2008
Las cabañuelas dan una Semana Santa sin lluvia
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