
Los respiraderos fueron realizados en 1.959 por el orfebre jerezano Juan Landa. De estilo sevillano, está compuesto de un moldurón friso y baquetón ricamente decorado. En el frente del respiradero lleva las cartelas con el escudo de la Hermandad en el centro y, a ambos lados, el escudo de El Puerto de Santa María y el de la Diócesis de Sevilla, todos sobredorados.
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En 1.977 con motivo de la incorporación de la imagen del Cautivo, los respiraderos del paso fueron restaurados y reformados en los talleres sevillanos de Lorenzo Jiménez Rueda, sustituyéndose la estructura primitiva por otra metálica. Acompaña a la imagen cuatro faroles realizados en los talleres del orfebre sevillano Jesús Domínguez Machuca. Recientemente su estructura se ha cambiado por otra más fuerte y ligera, y ha sido ampliado en sus esquinas, añadiéndosele cuatro capillas en las cuales se han colocado tallas de los co-patronos de la ciudad, San Sebastián y San Francisco Javier, así como de Fray Leopoldo de Alpandeire y San Juan Bautista de la Salle, todos ellos obra del imaginero portuense Ángel Pantoja.