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lunes, 6 de abril de 2015

Luces y sombras

Balance de la Semana Santa de Jerez 2015

Francis Castell. Tras diez jornadas de procesiones en las calles de Jerez, la totalidad de las cofradías pudieron, por fin, hacer pleno en una Semana Santa de inimaginable climatología. Desde el Jueves de Pasión hasta el Domingo de Resurrección, cuarenta y cuatro cofradías pusieron setenta y cinco pasos en la calle. Este año 2015 ostenta, por tanto, el récord de cofradías en realizar la estación penitencial en la historia de la Semana Santa de Jerez.

También este año, según el informe de Daniel Carretero presentado hoy, los cortejos han incrementado el número de nazarenos en sus filas. Crecen los cortejos y también los espectadores. Muchísimo público se ha visto en la calle durante toda esta pasada semana, a excepción de la jornada de ayer domingo, donde la Hermandad de la Resurrección sigue sin contar con el beneplácito cofrade de Jerez. Y no, precisamente, por culpa del Jerez cofrade. Y es que, en cuanto a números, nadie se puede quejar este año. Hasta algunos hosteleros del centro de la ciudad comentan desde ayer, a boca llena, estar encantados con las cifras vendidas en esta Semana Santa que se nos acaba de ir.


Y si hablamos de cantidad, que de calidad hablaremos luego, no ha faltado un carrito de chucherías en cada esquina, cada calle o cada plaza por la que pasara una cofradía. Propongo, con el permiso del Consejo, del CECOP o de quien corresponda, la creación, para el año que viene, de una "Carrera Oficial de carritos de chucherías", ya que el crecimiento experimentado este año lo hace recomendable y necesario. No se puede consentir que el pasado Miércoles Santo se contabilizarán hasta seis carritos delante de la Cruz de Guía de la Hermandad del Prendimiento en una calle Tornería abarrotada de público.

Números, números y más números, que a la postre, serán los protagonistas de los balances que suelen hacer los políticos después de la celebración de este tipo de acontecimientos, últimamente más turísticos que espirituales. Y en esos balances también deberían incluir las toneladas de basura que se han tenido que recoger en el centro de una ciudad que, por instantes, parecía un estercolero. O el balance de los miles de litros de alcohol ingeridos en la "Madrugá", esa noche mágica que muchos siguen confundiendo con la Nochevieja. O el balance de las peleas y reyertas. La Semana Santa del siglo XXI es la Semana Santa de los números, donde el mercantilismo sigue ganando terreno a lo espiritual. ¿Dónde han quedado la clase, el respeto, el decoro y la compostura?

La Semana Santa de Jerez, a pesar de la maravillosa luz que nos ha acompañado, ha tenido sombras. Y para muestra, algunos botones. Para empezar, lo visto ayer en la salida procesional de la Hermandad de la Resurrección no se puede consentir. Y que me disculpen los cofrades del Resucitado. Sacar a la calle, en el año del estreno de la túnica, solo veintidós nazarenos para los dos cortejos, vuelvo a reiterarme, no se puede consentir. En la Semana Santa de Jerez, no.
Sombras que también aparecieron en la tarde-noche del Martes Santo en la Hermandad de la Humildad y Paciencia con unos "jovencísimos" costaleros que sucumbieron ante la adversidad. Y no vale culpar a las temperaturas. Sombras, que muchos no quisieron ver y las hubo, en la "Madrugá", donde la cantidad de basura que las cinco cofradías tuvieron que sortear tanto en la Carrera Oficial como en algunas calles de los distintos recorridos volvieron a mostrar las carencias que, año tras año, sufre dicha jornada. Sombras que volvieron, una vez más, en la jornada del Viernes Santo, con la Hermandad del Santo Entierro recogiéndose pasadas las cuatro de la madrugada y sin que la autoridad eclesiástica quiera ver la necesidad, cada vez más imperiosa, de restituir la jornada del Sábado Santo en nuestra ciudad. Sombras, otro año más, en los pasos de peatones, donde algunos controladores desconocen su cometido. Sombras en los cortes desproporcionados que se han visto entre cofradía y cofradía en la Carrera Oficial. Sombras y luces.

Porque, la Semana Santa de 2015, evidentemente, también tuvo luces. Eso es innegable. Para empezar, las dos jornadas de vísperas demostraron la fuerza con la que vienen empujando las nuevas cofradías y las ganas de Semana Santa que había en el numeroso público que estuvo acompañando a las siete corporaciones nazarenas del Jueves y Sábado de Pasión. En ambas jornadas pudimos disfrutar del estreno del hábito nazareno en las hermandades de la Bondad y Misericordia y del Santísimo Cristo de la Salvación. Como también pudimos disfrutar, durante toda la semana, de una climatología que ya casi no recordábamos. Y el tiempo, créanme, ha ayudado mucho. Esperemos que el próximo año vuelva a repetirse. Ya nos lo dirá el Calendario Zaragozano.
Para los amantes del buen gusto, esta pasada Semana Santa nos ha dejado estampas que permanecerán durante mucho tiempo en nuestras retinas. Desde el penitencial y riguroso cortejo de la Hermandad de las Angustias discurriendo por nuestras calles, hasta el palio de Santa María de las
Lágrimas que fue, sin duda, el gran estreno de una Semana Santa donde el incremento, en general, del número de nazarenos en los cortejos ha ilusionado, y mucho, a los responsables de nuestras hermandades y cofradías. Como también vuelve a ilusionar el resurgir de la saeta, con la llegada de nuevas voces que intentan devolver la relevancia que siempre tuvo este cante hecho oración en nuestra Semana Santa. Saetas que fueron, una vez más, protagonistas en la recogida de la Hermandad de la Buena Muerte por Ancha y Merced. Y como no, recordamos con nostalgia el maravilloso Miercóles Santo que pudimos disfrutar, donde tres grandes devociones de nuestra ciudad tomaron el protagonismo: Amargura, Tres Caídas y Prendimiento.
Y también recordamos, no puede ser de otra forma, la emoción contenida en la tarde del Lunes Santo en el frontal del paso de misterio de la Hermandad de la Cena justo antes de salir de San Marcos, donde el Pregonero de nuestra Semana Santa no pudo esconder sus sentimientos. Y el precioso cortejo que la Hermandad  de la Clemencia dispuso en la tarde del Martes Santo. Y el enorme esfuerzo costalero de la cuadrilla de la Soledad que, a pesar de la adversidad, supo llevar con categoría a la Reina de la Porvera. Y, por supuesto, a pesar de las horas intempestivas y del cansancio, a pesar de todo, el palio de la Piedad. El recuerdo imborrable de cada Semana Santa. La imagen de la nostalgia. Hoy comenzamos a soñar con la Semana Santa de 2016. Quedan sólo 349 días...



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