Si desea descargar un sonido de nuestro reproductor, pinche con el ratón sobre el título del sonido seleccionado.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

El arzobispo castrense en la cresta de la ola

Francisco José Fernández de la Cigoña. Don Juan del Río, arzobispo castrense, está en mil rumores que corren por los mentideros eclesiales. Hoy mismo El Confidencial le situa en pole position para suceder a Rouco en la presidencia de la Conferencia Episcopal en la próxima Plenaria del Episcopado:
Acaba de tener, junto con el arzobispo de Valencia, Don Carlos Osoro, un resonante triunfo en la última Plenaria al imponerse el candidato de ambos, Gil Tamayo, como secretario y portavoz de la CEE en primera votación y por muy amplia mayoría. La página citada presenta como candidato a disputarle el puesto al arzobispo de Valladolid, Don Ricardo Blázquez, que ya fue presidente por un trienio de la Conferencia Episcopal Española.
Don Juan es una fuerza de la naturaleza, extrovertido, listo, simpático, sabe torear con ambas manos y ha dado al arzobispado castrense un protagonismo más que notable desde que asumió el ordinariato militar en 2008 en pleno Gobierno Zapatero. Que no tenía lidia fácil. Es sin duda un candidato a considerar. 
Sin embargo veo a su candidatura tres dificultades para hacerse con la presidencia. La primera es que los votos que convergieron para hacer triunfar a Gil Tamayo se puedan dividir ahora entre Don Carlos Osoro y él. La segunda es que, caso de presentar a Don Ricardo Blázquez como su contrincante, éste concitaría votos que apoyaron a Gil Tamayo además de muchos de los que fueron a Don Ginés García Beltrán y a Don César Franco. Todos serían conscientes de que no nombraban a un gran presidente pero sí a un hombre bueno y sin enemigos. Y hasta es posible que sus hermanos quieran darse un respiro sin gran presidente. Y la tercera, que me parece la más importante, es que sería verdaderamente extraño que un arzobispo sin diócesis territorial fuera a presidir a todos los que la tienen. Quizá no se haya dado nunca el caso de un castrense presidente de la Conferencia Episcopal.
Pero, ¿va a seguir siendo castrense Don Juan cuando se celebre la próxima plenaria? 
Hemos acogido estos días en el Blog el rumor muy extendido en la diócesis de Osma-Soria de que su excelente obispo, Don Gerardo Melgar, iba a ser promovido al ordinariato militar. Y nos preguntábamos cómo sería ello posible si estaba ocupado éste por Don Juan del Río. Madrid lo creemos descartado por algunos meses y nos extrañaría un arzobispo de Barcelona con "asento andalú". Aunque haya tantos allí de esa procedencia y que estarían encantados con un arzobispo paisano.
No sabíamos cómo resolver la incógnita, caso de que la hubiera hasta que se nos encendió una lucecita. ¿Y si en estos meses que quedan hasta la Plenaria se produjera una vacante en la que no se hubiera pensado? Y nos acordamos de las maniobras del Yanero Solitario que podrían haber tenido un éxito parcial. El de haberle movido la silla a su sucesor aunque sin que en ella se sentara ninguno de sus candidatos. O tal vez aceptándole la renuncia con un año de anticipación al arzobispo de Mérida-Badajoz que ha tenido problemas de salud. De ese modo podríamos tener a Don Gerardo en la archidiócesis castrense y a Don Juan en una diócesis territorial desde la que podría optar con más posibilidades a la presidencia de la CEE.
Estamos en terreno de conjeturas. E igual todo es un puro bulo. Lo que sí es cierto es que nos espera una década que va a ser movidísima de nombramientos episcopales.  



Agenda