Escucha o descarga íntegro los sonidos de la salida procesional de la Virgen de la Esperanza, accediendo al podcast del reproductor situado en la parte superior de la web
Beltrán Castell. Entre un río humano de fieles y devotos, la Virgen de la Esperanza surcó en la tarde-noche de ayer los mares devocionales que separan La Plazuela de la Iglesia de San Lucas. Con un gentío sin precedentes, la Virgen de la Esperanza inició a las 19'30 horas su particular peregrinación que la llevará, dentro de dos semanas, a ser coronada canónicamente en la Santa Iglesia Catedral.
Fue un traslado soberbio, con un acompañamiento de hermanos que rondó el medio millar, con una buena puesta en escena de la Banda de Música de Guadalrosal, con un barrio engalanado, y con un Jerez cofrade que se echó a las calles para acompañar a la Virgen en su discurrir.
La Virgen, que procesionó en el paso de la Virgen de los Dolores al ser la primitiva titular de la cofradía de San Lucas, lució, gracias a la labor de su vestidor José Carlos Gutiérrez, el manto, toca sobremanto y saya de Los Dolores, con rostrillo realizado con un encaje de Bruselas del siglo XVIII; portó la cruz pectoral regalada por Las Tres Caídas y el pañuelo que le obsequió la hermandad del Consuelo.
El arreglo floral del palio estuvo compuesto por rosas isabelinas, rosas de pitiminí, rosas swin, mini calas blue, flor de arroz, hojas de yedra, tulipanes y bouvardias, exquisita selección realizada, como es costumbre desde hace años, por el que hoy es el hermano mayor, Ildefonso Roldán.
A destacar, el magnífico fervorín que desde un balcón de la calle Empedrada pronunció Francisco Javier Segura Márquez, pregonero de la Semana Santa de Sevilla 2013, y la recepción que la Hermandad del Santo Crucifijo realizó a la Virgen de la Esperanza, con un altar, presidido por el Santo Crucifijo de la Salud, que se ubicó en el interior del cancel de la puerta principal de la Iglesia de San Miguel donde, a la llegada de la Virgen, se interpretó el Ave María por parte de Ángel Hortas.
Otros momentos emotivos fueron el tránsito de la Virgen por calle Carpintería Baja, a la altura del domicilio de Andrés Cañadas Salguero, pregonero de la coronación canónica y, por supuesto, la siempre complicadísima entrada del paso en la Iglesia de San Lucas, tal y como sucede cada Miércoles Santo con la Virgen de los Dolores. Una recogida que se produjo en torno a la medianoche, en la que siempre estuvo presente el recuerdo al recientemente desaparecido Francisco Bazán Franco, hermano mayor de las Tres Caídas y restaurador de la Virgen de la Esperanza.
Saetas, petalás, olés y ovaciones pusieron el broche de oro a una brillante jornada cofrade en nuestra ciudad, la cual tendrá su continuidad al mediodía del próximo domingo con el traslado de la Virgen de la Esperanza, desde la Iglesia de San Lucas hasta la Santa Iglesia Catedral.