Si desea descargar un sonido de nuestro reproductor, pinche con el ratón sobre el título del sonido seleccionado.

sábado, 23 de febrero de 2013

Onda Jerez

Foto: Diario de Jerez
Andrés Cañadas. Antes de 1990, la Semana Santa de Jerez era muy distinta a la de hoy. Más sencilla, más alegre, menos sofisticada, y si lo quieren, hasta más rancia y "pueblerina", si es que nos aceptan la acepción más amable de este último calificativo. Pero en 1990, algo cambió radicalmente, y provocó que desde entonces, todos los detalles que hasta el momento no se habían cuidado, se cuidaran hasta las últimas consecuencias.


La razón: Onda Jerez.

La televisión municipal, de la mano de unos profesionales como la copa de un pino, inventores de imposibles y de muchas más cosas que nunca serían ustedes capaces de llegar a imaginar, consiguió que la dinámica desarrollada durante siglos de historia sufriera un cimbronazo de mayúsculas consecuencias, y determinó en poco tiempo, en muy poco tiempo, que el futuro comenzara a escribirse con letras de oro, haciendo de la de Jerez, una de las mejores Semanas Santas de España.

Y es que, a partir de entonces, las hermandades tuvieron que comenzar a cuidar todo lo que alguien pudiera grabar en su video casero, y las cuadrillas tuvieron que empezar a hacer las cosas con una mesura hasta el momento no estilada por aquí, y los capataces tuvieron que empezar a comprarse trajes negros, y los hermanos mayores tuvieron que aprender a hablar.. (Bueno, en esto, digamos que aún no hemos conseguido llegar a la meta).

Onda Jerez supuso en 1990 el punto de inflexión a lo que a nivel cofrade conocíamos en esta ciudad, pero además, consiguió que los jerezanos llegáramos a sentirnos orgullosos de nuestra 'tele', porque en toda España se llegó a asumir -y esto es absolutamente cierto- que "podría llegar a hacerse algo similar, pero nunca mejor que lo que hacían los chavales de la televisión local de Jerez de la Frontera, a la hora de televisar Semana Santa".

Por eso, ahora que desde la calle Caballeros se anuncia huelga para los días de la próxima Semana Mayor, como medida de presión, de protesta, o simplemente, de desahogo ante la inhumana situación que está viviendo su plantilla desde hace ya muchos años -con especial virulencia desde que se anunció el actual 'concurso de acreedores'- algo muy de todos se ha quebrado dentro del patrimonio inmaterial de nuestro mundo cofrade moderno, porque hoy, entender los días pasionales sin televisión de por medio, supone dar un paso atrás en nuestra propia historia, amén de significar una puñalada mortal a lo que de exportable tienen las cofradías, a través de esa 'Semana Santa todo el año' que vive en 'youtubes' y similares.

Miramos atrás, y vemos la 'furgona' aparcada detrás de los palcos de 'Chaves', con un sinfín de técnicos apretados en su interior, y vemos también a los cámaras subidos a sus tarimas, aguantando la lluvia sin dejar de trabajar, y vemos a los 'plumillas' de aquí para allá, sorteando estoicos la dificultad de tener que estar en dos sitios a la vez, y vemos a los de los cables, peleándonse con mil y una dificultades.. y vemos sobre todo cientos de bares con sus televisores encendidos, y nos vemos a nosotros mismos, en casa, intentando descansar después de la jornada, mientras saboreamos la repetición de la última recogida, entre torrijas enmeladas y arroces con leche.

Esa ha sido la Semana Santa de nuestros últimos veintitrés años, la que nos hizo salir del ostracismo para meternos en la 'Champions', la que nos emocionó enseñando rincones que nunca hubiésemos podido conocer de otra forma.. la que llegó a convertirse en 'modus vivendi' de una ciudad y hasta de una comarca entera, durante los días que van del Sábado de Pasión al Domingo de Gloria..

Se anuncia huelga. Mal asunto. Todas las huelgas lo son.

Pero lo peor, lo peor, es que se anuncia la muerte de una forma de vida con la que muchos aprendieron a ser mayores, y a conocer cuánto de bueno es capaz de encerrar Jerez, desde el anonimato de unas túnicas nazarenas.

Ojalá todo se solucione. Eso no sólo sería una gran noticia para la ciudad y para la Semana Santa, sino que lo seria además para un grupo de personas que lo está pasando mal, muy mal, desde hace ya mucho tiempo.

Un grupo muy difícil de superar en casta, en entrega, y en devoción a su trabajo, y si no saben ahora de lo que les hablo, echen un vistazo a cualquiera de las retransmisiones de la Semana Santa de los últimos años, unas auténticas obras de arte que quizás sólo seamos capaces de valorar, cuando a partir del próximo 23 de marzo intentemos buscar el canal en TDT, y no podamos respirar ese olor a incienso mezclado con azahar, que Onda Jerez ha sabido regalarnos todos los años, desde aquella ya lejana, Semana Santa de 1990.

Agenda