Beltrán Castell. Hoy es 18 de febrero de 2013, o lo que es lo mismo, Primer Lunes de Cuaresma. Una fecha reservada en el calendario cuaresmal única y exclusivamente para el Vía-Crucis de las Hermandades, y que sin la celebración de tan piadoso acto se queda huérfana de contenido, tal y como sucede hoy, en este tiempo de preparación a la Semana Santa.
'El Año de la Fe', según la Iglesia, o el 'Año del Todo Vale' según un servidor, traerá cola y creánme que sí en sucesivos años en nuestras hermandades y cofradías. Y es que, bajo el amparo del 'Año de la Fe' se ha modificado, por ejemplo, la tradicional jornada de celebración del Vía-Crucis de las Hermandades, haciendo coincidirla con los cultos cuaresmales de muchas corporaciones, o se ha permitido que las imágenes que presiden dichos actos puedan procesionar en sus pasos de Semana Santa o no lo hagan a hombros en caso de crucificados, circunstancia que ya se dio en el 2011 con el Vía Crucis presidido por el Cristo de la Esperanza. Lean a continuación el siguiente extracto que recoge la Normativa Diocesana de Hermandades y Cofradías referente a la celebración del Vía-Crucis:
Nuestras HH. y CC. están dedicadas al culto público a Dios Nuestro Señor así como al fomento de la devoción al Santísimo Sacramento del Altar, a la Sagrada Pasión de Nuestro Señor Jesucristo y a la Santísima Virgen María. Por ello además de las funciones litúrgicas que se señalan en sus Estatutos, tienen muchas la laudable costumbre de incluir entre sus actos acostumbrados el ejercicio del Santo Via Crucis o la recitación comunitaria del Santo Rosario. Pero no pocas de ellas tienen también la costumbre de alguna vez en el año celebrar estos actos piadosos fuera de las iglesias, por las calles de las poblaciones, llevando también consigo en algunas ocasiones no sólo los estandartes, guiones y simpecados, sino también las propias imágenes sagradas titulares, no en sus pasos de semana santa sino en andas o si son imágenes del Crucificado, a hombros de los cofrades.
No pocas veces estos actos se convierten en multitudinarios pero otras veces no acude a ellos un número adecuado de fieles que justifique su celebración en la calle. Por ello he estimado conveniente regular esta materia, para que en todo momento se ajusten a normas conocidas y seguras. Y por ello, en el espíritu de lo que dice el Concilio Vaticano II (SC 12-13) y el Directorio sobre la piedad popular y la Liturgia (nn. 131-135; 197-202), por las presentes Letras, vengo en decretar y decreto:
1.- En todas las poblaciones de una sola parroquia, y con la debida anuencia del párroco, se puede organizar por una o por varias hermandades en común en el tiempo de Cuaresma un Via Crucis por las calles, portando en andas o a hombros, si es un Crucificado, una imagen sagrada de Cristo en algún momento de su Pasión. Este Vía Crucis se organizará una sola vez en la Cuaresma, y no fuera de ella sin especial licencia de la Vicaría General. Es condición imprescindible que secuente con una afluencia de fieles que haga decoroso y no ridículo el paso por las calles.
¿Se está dejando de lado el fundamento principal de la celebración del piadoso acto del Vía-Crucis y se le está dando más importancia a sacar un paso a la calle?
Bajo el amparo del 'Año de la Fe', ¿Se pueden modificar las fechas de celebración de actos de culto público, arraigadas en el tiempo en una jornada concreta?
¿Qué sucederá cuando una cofradía solicite en próximos años lo que en el 2013 se les ha permitido a muchas de ellas?
Piensen que el Vía-Crucis de las Hermandades del pasado sábado se ubicó en esa fecha pensando, entre otras cosas, en la cantidad de público de la provincia de Cádiz y de Sevilla que iba a visitar nuestra ciudad para contemplar a la imagen del Santísimo Cristo de la Defensión en el paso del Santo Crucifijo, a la que se sumó la del Señor del Amparo en el paso de la Virgen del Consuelo.
Nada más lejos de la realidad, en las calles de Jerez hubo menos afluencia de público que cualquier Primer Lunes de Cuaresma, principalmente porque Sevilla se encontraba en vísperas de celebrar su Vía Crucis con catorce pasos donde algunas de sus imágenes son el buque insignia de una devoción universal, y porque el resto de la provincia celebraba el último fin de semana de Carnaval, una de las fiestas más importantes del año para muchos pueblos y ciudades gaditanas, haciendo que todo esto restara incluso público en nuestras calles.
Es innegable y digno de admirar el trabajo y el buen hacer realizado por los cofrades tanto de la Defensión como del Consuelo, pero no es menos cierto que en la jornada de hoy, en vez de embriagarnos con aromas de incienso por las calles, de acercar a las gentes una imagen de un cristo o un nazareno en su parihuela, de sucumbir al deleite de las 'Saetas del Silencio' interpretadas por una capilla musical, de contemplar esas oscuras filas de almas iluminadas por los pabilos llameantes de sus cirios, de rezar las estaciones del Vía-Crucis o de acompañar a una imagen en su regreso a su templo por calles angostas en una gélida noche de lunes, tendremos una jornada huérfana en nuestra Cuaresma y olvidada en el calendario, siempre bajo el amparo del 'Año de la Fe'.
