Francis Castell. La Semana Santa de este año 2012, permítanme utilizar el simil taurino, "fue como una tarde de luces y sombras".
La jornada de vísperas, excesivamente cargada e incómoda por lo distante de las seis salidas procesionales y la amenaza constante de lluvia, volvió a demostrar que las Agrupaciones Parroquiales son cantera inagotable de costaleros pero a costa de unos cortejos muy pobres en cuanto a número de acompañantes.
Mención aparte merecen las dos hermandades que realizaron Estación de Penitencia. Por un lado, la Hermandad de la Entrega de Guadalcacín que procesionó con un interesante número de nazarenos en sus filas en el estreno de sus túnicas y la Hermandad de Humildad y Paciencia que, por fin, pudo realizar la salida procesional desde su sede canónica de la Santísima Trinidad. Aunque se escucha con fuerza que los cofrades dirigidos por Pepe Bellido ingresarán en la nómina de hermandades del Martes Santo para la próxima Semana Santa y que la Hermandad de la Sagrada Mortaja no procesionará hasta 2014, pienso que sería buen momento para plantearse la reestructuración de las vísperas, utilizando también la jornada del Viernes de Dolores para descongestionar el Sábado de Pasión.
Las agrupaciones parroquiales de la Salvación, Bondad y Misericordia, Misión, Salud de San Rafael y Cristo de la Sed, además de las hermandades de la Entrega de Guadalcacín y Pasión ocuparían, amén de lo que ocurra con Humildad y Paciencia y la Sagrada Mortaja, las dos jornadas de vísperas sin excesiva carga de cofradías en la calle en una sola jornada.
El Domingo de Ramos, a pesar de estar todo el día pendiente de la climatología, pudimos disfrutar de las cinco cofradías en la calle.
La luz de la jornada la puso, sin lugar a dudas, el impresionante cortejo que la Hermandad de las Angustias dispuso en la jornada inaugural de nuestra Semana Santa. Un cortejo elegante, numeroso y riguroso. Como mandan los cánones.
Por San José, existía mucha curiosidad de ver el estreno del nuevo manto de Nuestra Señora de la Estrella confeccionado por el bordador astigitano Jesús Rosado Borja, y la verdad sea dicha, disfrutamos de un palio que además, para mi gusto, es uno de los que con más gracia andan en Jerez.
La Hermandad del Perdón volvía, por fin, a salir de su sede canónica de la Ermita de Guía, y las cofradías del Transporte y la Coronación completaron un Domingo de Ramos en el que no percibimos excesivo público en la calle y en el que los cortejos de nazarenos, a excepción del mencionado de la Hermandad de las Angustias, me dieron la impresión de haber disminuido su número con respectos a otros años, aunque de esos datos tendrá que dar buena cuenta en los próximos días Daniel Carretero "Penumbra", al que hemos visto durante toda la semana haciendo recuento de nazarenos.
Con el Lunes Santo seguía la incertidumbre meteorológica y, aunque todas las cofradías de la jornada realizaron su salida procesional, también todas vieron como al llegar los primeros momentos de la noche la lluvia se hacía presente en nuestra ciudad, hecho que hizo que se alterara todo lo previsto.
Sin embargo, y a pesar de la incómoda lluvia, pudimos comprobar la grandeza de una jornada en la que se dieron cita desde el romanticismo de la Hermandad de la Viga, al particular estilo de cofradía de centro de la Hermandad de la Cena, pasando por el gratificante sabor de cofradías de barrio de La Paz de Fátima y La Candelaria hasta llegar a la rigurosidad penitencial de Amor y Sacrificio. Una jornada, eso si, no exenta de polémica. ¿Qué ocurrió con la Hermandad de la Candelaria en la Catedral?.
Hubo hermanos de la cofradía que, pasadas las once de la noche, nos comunicaron que, a pesar de la lluvia que a esa hora caía sobre nuestra ciudad, habían sido "invitados" a regresar a la Parroquia de Santa Ana. Horas después, ese extremo era desmentido por su Hermano Mayor. Aparecieron las primeras sombras de nuestra Semana Santa.
El Martes Santo nos deparó, otra vez de forma increible, una jornada en la que, a pesar de la inestabilidad atmosférica predominante, las cuatro cofradías pudieron realizar la Estación de Penitencia a la S. I. Catedral, con la particularidad del retraso en media hora en la salida de la Hermandad de la Clemencia, aunque con el compromiso por parte de la corporación nazarena de San Benito de recuperar ese tiempo a la llegada al Palquillo de la Carrera Oficial. Fue, el Martes Santo, un año mas, la jornada de la música procesional, al coincidir en este día distintas formaciones musicales que atesoran una altísima calidad.
Pudimos comprobar también en esta jornada los primeros retrasos de cierta importancia en la Carrera Oficial, aunque pudieron ser producidos por el incremento de nazarenos que las cuatro cofradías, intuimos, experimentaron en dicha jornada.
Parecía mentira que, tras cuatro días, todas y cada una de las hermandades y agrupaciones parroquiales, con unas previsiones meteorológicas no muy buenas, habían podido realizar su salida procesional.
Sin lugar a dudas, el Miércoles Santo se ha convertido por derecho propio en el día grande de nuestra Semana Santa. Desde que a las dos y media de la tarde se abrieran las puertas de la Parroquia de Santa María Madre de la Iglesia pudimos comprobar que estábamos viviendo una jornada especial.
Soberano Poder, Consuelo, Santa Marta, Tres Caídas, Amargura y Prendimiento demostraron dotes de cofradías exquisitas, aunque también tuvimos la ocasión de comprobar en este día, como ocurre en todo, que hay excepciones que confirman la regla. Y me refiero, concretamente, al añejo patrimonio que presentó la Hermandad de Santa Marta en la calle, recordándonos épocas pasadas de nuestra Semana Santa, ya que hacía muchísimo tiempo que no veía "papel de plata" cubriendo alguna zona de los respiraderos de un paso de palio.
Destacar la novedad musical, exquisita para mi gusto, detrás del palio de María Santísima de los Dolores.
Fotografiá: Esteban Pérez Abión
miércoles, 11 de abril de 2012
Luces y sombras. Balance de la Semana Santa de Jerez, 2012 (Capítulo I)
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