Francis Castell. Llegamos al tercer y último capítulo de nuestro balance de la pasada Semana Mayor, donde las sombras que se apoderaron del día del Amor Fraterno también fueron tristes protagonistas en la "Madrugá" y en la tarde del Viernes Santo.
Y aunque todo hacía presagiar lo mejor en la "Noche de Jesús", de hecho las Hermandades del Santo Crucifijo y Cinco Llagas realizaron sus respectivas Estaciones de Penitencia, la lluvia no quiso ausentarse de la cita matinal para sorprender a las hermandades del Nazareno, Buena Muerte y Esperanza de la Yedra, cofradías que tuvieron que buscar refugio en sus propias sedes: Nazareno y Yedra porque no estimaron otro lugar y Buena Muerte porque, al encontrarse la Iglesia de la Victoria cerrada, tuvo que continuar hasta la Basílica de Nuestra Señora de la Merced Coronada, bajo un fuerte aguacero.
Otra vez más, los planes de lluvia de las hermandades haciendo aguas. Ahora toca, digo yo, depurar responsabilidades. Sobre todo, para que lo ocurrido este año no vuelva a producirse en próximas ediciones, porque no me dirán ustedes que no resulta, al menos, sorprendente que el presidente de la Unión de Hermandades dijera el pasado lunes que "los planes de lluvia de las cofradías son irreales, no sirven para nada, no están contrastados", declaraciones, por cierto, que han molestado -así nos lo han hecho saber- a muchos cofrades que han padecido y sufrido el rigor de la lluvia en sus cortejos.
De lo que pudo ser a lo que fue.
Así se esfumó la Noche de Jesús y llegó la tarde del Viernes Santo, donde nuevamente la lluvia quiso estar presente. Primero, haciendo imposible, la salida de la Hermandad del Santo Entierro por segundo año consecutivo. Posteriormente, impidiendo que la hermandad de la Soledad hiciera Estación de Penitencia a la S. I. Catedral y obligando a la Hermandad de la Exaltación a refugiarse en el primer templo diocesano hasta la jornada del Domingo de Resurrección. A todo ello hay que sumarle el fuerte chaparrón sufrido por la Hermandad del Cristo de la Expiración desde la Cruz Vieja hasta la Ermita de San Telmo. Los que pudieron completar, sin excesivos problemas, su recorrido procesional fueron los cofrades de Loreto que, por cierto, dispusieron un exquisito cortejo en la calle.
Luces y sombras para una Semana Santa, otro año más sin Sábado Santo, y con un Domingo de Resurrección que, a nivel cofradiero, está todavía muy verde. Menos mal que se empiezan a escuchar voces que hablan de blancos nazarenos, de nuevo paso y nuevo grupo escultórico para cerrar, como Dios manda, la Semana Santa de Jerez. Que así sea.
Fotografía: Javier Fergó
viernes, 13 de abril de 2012
Luces y sombras. Balance de la Semana Santa de Jerez, 2012 (Capítulo III)
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