David Puerto. Se daba una situación nueva a la hora de elegir el presidente que represente y coordine a nuestras Hermandades. Por un lado Manuel Muñoz Natera, el que esperaba a ser re-elegido y con un amplio historial positivo y negativo que no sé yo por donde andaría esa balanza. Por otro lado, Pedro Pérez, cofrade conocido de las Tres Caídas que llevaba y lleva por bandera la Unión de las Hermandades como promesa y el simple papel de ser nexo entre una cofradía y otra.
La noche del miércoles 19 de octubre se antojaba difícil por varias razones. Es cierto que varios personajes de nuestro Jerez Cofrade habían movido a la multitud, en forma de "campaña política cofrade" la candidatura de Pedro Pérez, pero no creo que haya ganado por eso. No. Ha ganado, y con muy poca diferencia (21 votos a favor, 18 en contra y uno en blanco), simplemente porque cuando uno es el máximo responsable de la unión de tantas instituciones tiene que saber manejarse en hechos y en formas.
En hechos, Muñoz Natera ha conseguido tantas cosas como aceptables o no, pero se perdía en las formas. Y en ocasiones, es lo que más importa. Muñoz Natera ha peleado, durante estos cinco años de Consejo, contra tierra y marea para hacer un sitio a los cofrades de Jerez en la ciudad, ha llevado a cabo charlas formativas, actividades juveniles, litúrgicas y sinfín de actos que podríamos destacar en esta legislatura que se acabó. Pero también, se ha visto envuelto en otros tantos embrollos como el cambio de Carrera Oficial o la colocación de los palcos, siempre respaldado, todo hay que decirlo, por el pleno de Hermanos Mayores. Y otros no tan respaldados como la disminución del dinero para cada Hermandad de lo recogido en los palcos y la no inclusión en ese cupo a las Sacramentales y Glorias.
Pero más allá de eso le han perdido las formas, las maneras de dirigirse a algunas personas en sitios clave, las formas de organizar su campaña (pedir un aval a los Hermanos Mayores), dar por hecha su victoria por ese aval o la forma de aceptar la derrota, menospreciando la figura del nuevo presidente asegurando con palabras textuales: "Aquí han ganado los ricos y pierden los pobres". Pues sí Manolo, en parte tienes razón. Has perdido por ser pobre en formas, por no saber cuidar ese respeto que se le debe tener a personas que pueden que no piensen igual que tú
Pedro Pérez tiene ahora la difícil tarea de unir a unos hermanos mayores divididos en dos bandos, para que realmente podamos hablar algún día de Unión de Hermandades, algo que en estos últimos meses ha brillado por su ausencia. Y es que, en palabras del propio Pérez: "hay que tener comunicación con las hermandades de penitencia, de gloria y sacramentales, sin exclusión alguna".
Repito Manolo, hubieras demostrado tu elegancia simplemente felicitando al nuevo presidente. Que dicho sea de paso, reciba mis sinceras felicitaciones.
viernes, 21 de octubre de 2011
Por la boca murió el presidente
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