Redacción. Juan José Padilla volvió ayer a demostrar que los toros están hechos de otra pasta. Apenas dos días después de haber sido brutalmente empitonado por un toro en la plaza de Zaragoza, el diestro jerezano, aún en la UCI, desbordó ayer las previsiones médicas y experimentó una mejoría «impensable» a tenor de las heridas que presenta en la cabeza. Tal fue su recuperación, que aseguró a los familiares que le visitaron que está determinado a volver a los ruedos. «Torearé, aunque sea con un parche de pirata en el ojo», les advirtió.
De hecho, y a pesar de ser ya plenamente consciente de las lesiones que sufre, Padilla volvió a pedir a sus apoderados que no anulen ninguno de los contratos que tiene firmados en países americanos para el próximo mes de noviembre: el día 13 en Lima (Perú), el 18 y el 19 en las plazas venezolanas de Valencia y Maracaibo y el 30 en Quito (Ecuador).
Acompañado en todo momento por su esposa, el matador recuperó a lo largo del día de ayer la consciencia. No tuvo fiebre en ningún momento, así que los médicos le redujeron la sedación al alejarse la posibilidad de una temida infección en la tremenda herida que le infirió el toro de la ganadería de Ana Romero. Si su evolución sigue como esta la fecha, los galenos contemplan la posibilidad de trasladarle a planta en unas 48 horas y comenzar a darle los primeros alimentos líquidos.
Los especialistas que el pasado viernes intervinieron de urgencia al diestro le confirmaron ayer el diagnóstico de sus heridas: parálisis facial del lado izquierdo y la más que posible pérdida de visión del ojo del mismo lado. No obstante, los médicos le comentaron la posibilidad de que, pasado el tiempo, cicatrizadas las heridas y soldadas las fracturas sufridas, pueda someterse a algún tipo de tratamiento para recuperar movilidad en la zona afectada.
El torero recibió ayer la visita de un buen número de compañeros y amigos, que le encontraron «con fuerza y ánimo». «Hay Padilla para rato», fue la frase más repetida durante toda la jornada. «Está bastante mejor. Desde que ocurrió el percance nunca ha perdido el ánimo, pero ahora además se le nota infinitamente más fuerte, con la vitalidad que le caracteriza», explicó su apoderado Diego Robles.
Muletazos con el brazo
La esperanza que tienen sus allegados obedece, sobre todo, «a la capacidad de reacción» del torero, que ayer dejó «boquiabiertos» a todos los que le vieron. «Han pasado su mujer y sus padres, después el apoderado Toño y yo, y con nosotros El Fandi y Manuel Caballero. Y al Fandi le decía: 'Ya me las apaño así: ahí está el toro, donde estas tú, y, mira, ¡já!... lo veo venir perfectamente', y el gesto de su brazo y su mano era un muletazo ideal», narró Robles.
En el círculo íntimo del diestro mantienen «viva la esperanza» de que pueda recuperar la vista de su ojo izquierdo. «Los doctores nos han dicho que en las próximas 48 horas sabremos si volverá a ver o no por el ojo izquierdo. Debemos confiar en la ciencia médica, por supuesto, y en el carácter del torero», aseguró su apoderado. «Es importante tener presentes los grandes avances que hay en este campo. Ya nos han advertido que el nervio óptico está dañado, pero nada hay perdido definitivamente. Hay que seguir confiando en las nuevas técnicas. Los médicos, desde luego, lo están haciendo fenomenal», añadió.
lunes, 10 de octubre de 2011
Padilla: "Torearé aunque sea con un parche en el ojo"
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