Francisco C. Aleu. Cuando se mete la pata hay dos opciones. La primera es sacarla. La segunda, meter la otra para no quedarse cojo. El presidente del Consejo Local de la Unión de Hermandades, Manuel Muñoz Natera, ha admitido ya que el paso de las cofradías por la plaza del Arenal de camino a la Catedral no ha sido todo lo beneficioso que se esperaba.
Reconocer un error de estas características le honra, al tiempo que conviene recordar que sólo se equivocan quienes hacen cosas y no aquellos que se limitan a ver cómo los años pasan sin que se acometa reforma alguna en aquellas cuestiones que se antojan francamente mejorables.
Lo que me preocupa es que a la hora de buscar soluciones al problema creado se propongan alternativas aún más erróneas. Si llevar el inicio de la Carrera Oficial a un lugar tan horroroso como el actual fue un error y subir por la plaza del Arenal también, no entiendo cómo ahora se puede proponer colocar el palquillo en la calle Porvera.
Volverían a salir perjudicadas las cofradías de siempre, esto es, aquellas que entraban en la Carrera Oficial por la calle Honda. También las que entran ahora por Rafael Rivero, que tendrían que tomar Francos y Chancillería. Y todavía queda la segunda parte, que es ver cómo la Hermandad de la Soledad -por citar el ejemplo más evidente- sube la calle Porvera entre palcos vacíos y llenos de basura. A no ser que, ya puestos a destrozar lo que queda de la Semana Santa, se invite a los cofrades de la Victoria a buscar el reencuentro con su templo por Guadalete y Ponce. No hablo ya del deterioro de la imagen de las cofradías que provocaría llenar de palcos la calle Porvera.
La Semana Santa de Jerez lleva años pagando el dislate que supuso en su momento alterar el orden establecido. La decisión -no exenta de presiones políticas- de ampliar la Carrera Oficial y de suprimir la Rotonda de los Casinos como punto de encuentro de los cortejos nazarenos no ha aportado beneficio alguno a la Semana Santa. Más bien al contrario. Se han sucedido los problemas y, encima, se ha deteriorado gravemente la imagen pública de las cofradías. Cada cual es libre de opinar y hacer lo que le venga en gana. Yo no vendo la Semana Santa, y mucho menos por 3.000 miserables euros...
jueves, 14 de abril de 2011
Un error que se corrige con otro mayor
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