Mañana, a las 12 del mediodía, tendrá la satisfacción, a la vez que la responsabilidad, de pregonar la Semana Santa de 2011 de Sevilla. El mundo de las cofradías posa sus ojos en él
Fernando Carrasco. ABC de Sevilla.
Fernando Cano-Romero. Pregonero de la Semana Santa
—¿Cuál es su estado emocional cuando ya se encuentra en capilla?
—Más que «en capilla», estoy ya en la puerta de cuadrillas y pisando el albero, ya que falta muy poco para santiguarme e iniciar el paseíllo y digo bien porque así se denomina el que hacen quienes ocupan la presidencia atravesando el escenario hasta sus sitios. A pesar de ello, me encuentro bien, sereno, y pese a mi carácter nervioso de por sí, aún no me han llegado esos nervios que me avisaron son inevitables en los últimos días.
—¿Satisfecho con el resultado final?
—Pienso que nunca se está plenamente satisfecho porque se piensa con lógica que podría ser mejor pero sí lo estoy en cuanto responde a lo que he sentido y he tratado de expresar. Distinto es que lo haya conseguido...
—Usted tiene experiencia en pregones —el de Las Glorias— y otras exaltaciones. ¿Se imaginaba así las vivencias del Pregón de la Semana Santa de Sevilla?
—No. Mis amigos que me han precedido en esta honrosísima misión para un cofrade, me previnieron cuando me llamaron para felicitarme o nos encontramos, pero la realidad supera con mucho lo que pude imaginarme. Sevilla, sus Hermandades, los cofrades y aún quienes no lo son, se desbordan en atenciones y delicadezas con el pregonero, le hacen vivir momentos inolvidables y eso es impensable y más aún en el grado que alcanza.
—Ha declarado que no está acostumbrado a escribir sus textos. Con el Pregón lo ha tenido que hacer. No se lo habrá aprendido de memoria...
—Sí, no sé si es bueno o malo, pero la verdad es que nunca había escrito ningunas de mis anteriores intervenciones oratorias y en este caso, su edición anterior al momento de pronunciarlo ya que se presenta al día siguiente, obligan forzosamente a hacerlo. Ha sido la mayor cuesta arriba que me ha presentado su confección, pero logrado esto, toca leerlo. Yo memorizaba muy bien en mi juventud, he ido, en esto como en tantas otras cosas, perdiendo facultades y hoy sería imposible aprenderme de memoria un texto de más de una hora. Ni lo intento.
—Cada texto, dicen, es hijo de su momento. En el suyo, es de suponer que como cristiano y católico practicante, hará referencia a los distintos aspectos que vive la Iglesia en la actualidad...
—Mire, tengo muy claro y así lo vengo repitiendo, que el Pregón es eso, pregón, anuncio, prólogo de lo que va a suceder la siguiente semana y por lo tanto, la médula central del Pregón ha de ser ésa. Ahora bien, si la Iglesia a través del Papa, de la jerarquía y de nuestro propio señor arzobispo, nos están pidiendo a los católicos que hagamos frente a la crisis de Fe y al anticatolicismo que nos invade, no cabe duda, que la posibilidad que el Pregón me ofrece para ello, a mí en este caso, ni debo ni puedo desaprovecharla.
—¿Cree que el Pregón está politizado?
—Pienso que no. Ni está ni tiene por qué estarlo, cosa distinta es que la doctrina de la Iglesia y el compromiso que como hijos suyos estamos obligados los católicos a observar, choque frontalmente con las ideas, los conceptos y las leyes que en algún momento determinado puedan querer imponer los políticos. Pero eso podrá dar lugar a que ellos defiendan sus ideas como la Iglesia defiende las suyas, y si esa defensa se hace desde el Pregón, no entiendo que por ello esté politizado.
—¿Cuál o cuáles deben ser las claves para un Pregón de la Semana Santa de Sevilla?
—Insisto en que el Pregón es el anuncio de la Semana Santa, y por lo tanto,debe tratarse que cumpla con esa misión. Que llegue a quien tiene que llegar, que es el pueblo de Sevilla. Si no lo consigue, no habrá cumplido con su objeto principal.
—En las hermandades hay tranquilidad porque ya ha anunciado que nombrará a todas. ¿Es necesario hacerlo?
—No sé si lo es o no. Hay en el más de medio siglo de pregones, muchos que las han nombrado todas, otros que lo han hecho con algunas y algunos que no han nombrado a ninguna, especialmente en los primeros años en que el Pregón era un auténtico discurso académico pronunciado por relevantes personalidades y que aunque eran piezas oratorias de enorme valor, no tenían las características del Pregón en la actualidad.
—¿A qué le tiene más miedo o preocupación?
—Pues al hecho de tener que leerlo. No lo he hecho nunca y quienes me conocen, especialmente mis hijos, tienen el temor de que pueda resultar frío, que no sepa transmitir y por lo tanto no llegue al publico. Es una experiencia nueva, y no sé cómo resultará. Estoy leyendo y releyendo,tratando de suplir esa falta de práctica y hasta ahí llego. Ya veremos el resultado.
—¿Qué cree que espera Sevilla de su texto?
—Me imagino que lo que espera cada año. Que la altísima misión que le ha encomendado, la cumpla con la dignidad debida. Y en eso puedo asegurar que he puesto todo mi empeño.
—De todo lo que ha tenido que eliminar, que ha sido mucho según usted, ¿hay alguna parte de la que ahora se arrepiente y que introduciría de nuevo?
—Todo lo cortado me ha dolido por igual. Piense que todo lo he escrito tratando de expresar con mi mayor cariño mis más profundos sentimientos, por lo tanto, todo me ha dolido por igual al momento de suprimirlo.¿Introducir algo? Nos llevaría a no tener en cuenta el motivo por el que se suprimió, que ha sido la mesura que el Pregón debe guardar en el tiempo.
—¿Qué le gustaría que quedase en el poso de todo aquel que escuche el domingo 10 de abril su pregón?
—Pues como le decía antes, el Pregón, bueno, malo o regular, largo o corto, superficial o profundo, es el que me ha salido en este momento de mi sentir y mi inmenso cariño a Sevilla y sus Hermandades. Si logro que eso les llegue a todos me quedaré más que satisfecho.
sábado, 9 de abril de 2011
"Ni puedo ni debo desaprovechar el Pregón para hacer frente a la crisis de fe"
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