Pedro Larraondo Díaz. Amigo Pepe Antonio:
Me acabo de enterar hace sólo unos minutos que te acabas de marchar para siempre.
Como puedes comprender, esta noticia me ha causado una tremenda impresión y, sobre todo, me ha llenado de pena.
Para nosotros tus amigos y, sobre todo, para aquellos que sin pudor nos atrevíamos a opinar de cofradías, siempre fuiste un referente.
Me viene a la memoria la vez que nos conocimos, hace ya muchos años, cuando tú colaborabas el bufete de abogados de nuestro común amigo Antonio Alcalá, el cual también partió sin despedirse hace ya algunos años. No sé si te acordarás pero la presentación de Antonio fue '… te presento a nuestro compañero José Antonio, que como se puede comprobar es el que lleva los casos de "embergadura”…'
Buenos tiempos aquellos……
Posteriormente ya no volvimos a perder el contacto y las culpables fueron las hermandades, que de una u otra forma fueron nuestra gran pasión.
Fuimos confidentes muchos años cuando compartíamos micrófono en tu programa de la SER, donde siempre te gustaba contar con mi presencia (aún me sigo preguntando el por qué), y compañeros en el Pleno de hermanos mayores, siendo tú secretario del Consejo.
¿Te acuerdas la cara de los hermanos mayores la primera vez que tuvistes que leer el acta de la reunión anterior, y en vez de cómo se hacía siempre, con borrador y bolígrafo, sacastes tu ordenata portátil? ¡que te gustaba la informática y los buenos móviles..eh!.
Tu imagen la recordaremos siempre, "largo", sobre todo los cofrades, te echaremos mucho de menos, lástima que ahora que tú no estás por fin podremos sacarle una buena foto a tu Virgen de la Confortación, y ya no será tu capirote alto y espigado el que lo evite, pero la lástima será que ahora que podremos guardar su bella cara con nitidez, la veremos mucho más triste que nunca. Han sido muchos palos en poco tiempo y en esta ocasión, para colmo, se trata de su fiscal.
Me vienen muchas anécdotas a la memoria. ¿Te acuerdas cuando me facilitastes la grabación radiofónica de nuestra recogida de la Coronación porque Manolo Serrano, entonces responsable de horarios e itinerarios del Consejo Directivo de la Unión de Hermandades, tenía en su informe que nos habíamos recogido tarde? Fue tu gradación la que salvó nuestro honor. Siempre estabas ahí, micrófono y petaca en ristre.
Como comentarista cofrade todo un profesional, cauto, medido, prudente, informado, todo un señor del micrófono. Como docente tuvimos poca oportunidad de tratarte, pero sí contamos con la buena opinión del alumnado, que nunca te olvidará.
Hace sólo unos días, concretamente el lunes de Feria, en las copitas que ofrece el Consejo a los medios de comunicación para celebrar nuestra Feria, me sorprendió verte aparecer en sillita de ruedas. Sabía que la enfermedad había vuelto a cebarse contigo, pero no esperaba que de forma tan implacable. No obstante te vi muy animado, con ganas de luchar. Recuerdo que me comentabas palabras de tu hermana, donde decía '...ánimo Pepe que en peores plazas hemos "toreao"…'.
Cuando pienso en la cantidad de enfermedades que campean a sus anchas por nuestra vidas y que aún no se ha podido dar con la clave para su curación, siempre me pregunto lo mismo. ¿Por qué ocurre esto? ¿Donde están los investigadores? ¿Por qué no se invierte más en esto? ¿Por qué gastar tanto dinero en armamento? ¿Por qué tantos gastos que se podrían evitar? Y al final la resignación... Es ley de vida...
En fin amigo Pepe, no vamos a arreglar ahora nosotros el mundo.
Que sepas que me ha encantado hablar contigo este ratito, era lo que me pedía el cuerpo.
Te echaré mucho de menos.
Hasta siempre Pepe.
(Foto: La Voz Digital).
viernes, 21 de mayo de 2010
A mi amigo Pepe Antonio
Suscribirse a:
Enviar comentarios
(
Atom
)
0 comentarios :
Publicar un comentario