Francis Castell. (Imágenes: Beltrán Castell/David Núñez). Últimamente, cuando de procesiones se trata, aparece la lluvia. Las últimas horas de la madrugada del domingo y la propia amanecida del día de ayer presagiaban, al menos, una jornada complicada, ya que las alfombras que las hermandades habían dispuesto durante la noche del sábado quedaron, en su mayoría, destrozadas por el agua.
La inestabilidad y el riesgo de precipitaciones provocó el retraso de los traslados que estaban previstos para primeras horas de la mañana: la imagen de San José, la de San Juan Bautista de la Salle y la de la Virgen de las Viñas.


Todos ellos, salvo el de San José que al final se realizó al mediodía y llegó hasta la Basílica del Carmen, llegaron al primer templo de la ciudad minutos antes de las seis de la tarde. También lo hizo el paso de misterio de la Hermandad de la Cena que, a las cuatro de la tarde. hizo acto de presencia en la Plaza de San Marcos. La Misa Solemne, oficiada por el Obispo de Jerez, contó con la presencia de la Coral Catedralicia.
La Cruz de Guía de la Hermandad del Consuelo abrió un amplio y numeroso cortejo que, a las siete de la tarde, iniciaba su caminar por unas calles que desvelaban las inclemencias meteorológicas vividas en la víspera.
El delegado de hermandades sacramentales del Consejo, D. Francisco Toro, se ocupó a la perfección de que la procesión discurriera sin ningún tipo de contratiempos, notándose claramente la mano del Obispo diocesano y de la propia Unión de Hermandades en la organización de la misma.

Sobre las diez y media de la noche, comenzaron los traslados de regreso a los respectivos templos de las distintas imágenes que participaron ayer en la Solemnidad del Corpus Christi.
lunes, 26 de mayo de 2008
Especial Corpus Christi 2008
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