El Mundo. La talla de la Virgen de los Reyes es de la primera mitad del siglo XIII. El manto que ha lucido hoy -estilo barroco, bordado en terciopelo rojo- en su encuentro anual con la ciudad, lo donó la Infanta María Luisa de Borbón, duquesa de Montpensier, en 1851. Fue coronada canónicamente en 1904. La visten las Hermanas de la Cruz desde 1906. El diseño de su palio de tumbilla es de 1924. Y es alcaldesa perpetua de la ciudad desde el año 1953.
Todo amanece tintado con un pátina antigua en la mañana del 15 de agosto en Sevilla. Porque antigua es la luz que ilumina el paso de la patrona de la ciudad cuando ha salido, a las ocho en punto de la mañana, por el dintel de la Puerta de los Palos de la Catedral. Antigua es la tradición de bajar desde el Aljarafe al encuentro con la Virgen. A antiguo suenan los golpes de abanico sobre las pecheras. El silencio roto por el tañido de las campanas de la Giralda en cada posa del paso es un silencio devoto y antiguo. Y hasta los aplausos que estallan cuando la escuadra de gastadores desfila a golpe de marcha militar ante el paso, instantes antes de que regreso al interior del templo catedralicio, suenan a otros tiempos.
El mínimo resquicio para la novedad se ha colado este año de la mano de los cientos de jóvenes peregrinos que, antes de partir hacia Madrid al encuentro con el Papa Benedicto XVI, han participado, a modo de despedida de la ciudad, en la que probablemente sea la procesión más íntima del calendario cofrade.
'Kikos' desde Santo Domingo
"Ustedes llevaron estas tradiciones a nuestra tierra", comentaba emocionada Verónica Camacho, dominicana de 28 años que estos días ha recalado en Sevilla junto con su grupo Neocatecumenal de la parroquia de Jesús Maestro de Santo Domingo. "Toda nuestra tradición de devoción mariana fue llevada a República Dominicana por ustedes, los españoles. Y por ello os estamos enormemente agradecidos". Ella y sus 150 compañeros forman parte de la comitiva que la iglesia del país caribeño ha enviado al encuentro con Benedicto XVI y se alojan con familias de la parroquia sevillana de San Roque. "El trato es buenísimo, nos han acogido como a verdaderos hijos", comenta Verónica justo antes de la llegada del paso de la Virgen de los Reyes.
Nardos y claveles blancos han adornado el paso de la Virgen de los Reyes que, en poco más una hora y media, con la esperada puntualidad, ha completado su recorrido alrededor de la Catedral por las calle Alemanes, avenida de la Constitución, Fray Ceferino González y plazas del Triunfo y Virgen de los Reyes. El numeroso público congregado en estas calles durante la procesión buscaba la sombra en la calurosa mañana.
En la presidencia eclesiástica, al arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, lo acompañaba por primera vez como obispo auxiliar de la Archidiócesis Santiago Gómez Sierra. En la presidencia civil, también el alcalde 'popular' Juan Ignacio Zoido se estrenaba con la vara de mando en una procesión en la que llevaba años participando como líder de la oposición en el Ayuntamiento. También con cara de estreno, el socialista Juan Espadas asistía a su primera procesión como concejal.
Instantes después de las 09'30 horas el paso de la Virgen de los Reyes regresaba a las naves catedralicias de cara al público. Y en un puñado de minutos era imposible alcanzar la barra de algún bar de los alrededores para el café. Un espejismo de agosto en mitad del letargo agosteño.
lunes, 15 de agosto de 2011
Mañana de ritos antiguos y reencuentros
Suscribirse a:
Enviar comentarios
(
Atom
)



0 comentarios :
Publicar un comentario